Saltar al contenido

Cómo limpiar la lechada en 6 pasos

Limpiar la lechada de los azulejos del baño puede parecer sencillo, pero puede ser bastante difícil. Debido a la naturaleza porosa de la lechada, absorbe rápidamente cualquier cosa que se asiente sobre ella. Pero conseguir que la lechada esté tan limpia y blanca como cuando se instaló por primera vez no es imposible. Usar los materiales y productos adecuados es crucial para descubrir la mejor manera de limpiar la lechada.

La lechada es la combinación de agua, cemento y un colorante, según el tono que desee. Los colores de lechada más comunes son el blanco, crema, gris y otras variaciones de esos tonos. La lechada se usa para mantener las baldosas del baño o del piso firmemente en su lugar. Pero debido a que generalmente se encuentra en áreas de alto tráfico y alta humedad, también es propenso a ensuciarse y permanecer así. Aprenda a limpiar la lechada con los pasos y la lista de materiales a continuación.

Lo que necesitarás

Tenga en cuenta que no necesariamente necesitará todos estos para limpiar la lechada de manera efectiva. A veces, los trabajos más fáciles solo requieren un poco de agua y un cepillo. La lechada que ha sido teñida durante mucho tiempo o con productos de tinción dura puede necesitar más atención.

Cómo limpiar la lechada de baldosas en 6 pasos

1. Empiece de forma sencilla con agua

Use agua caliente y un cepillo para fregar de cerdas duras para eliminar las manchas de la lechada. Deben salir suciedad y manchas superficiales, despejando el camino para limpiadores más profundos.

2. Aplicar el limpiador de lechada

Protéjase mientras aprende a limpiar la lechada. Use guantes cuando use un limpiador químico. Rocíe el limpiador de lechada en el área manchada. También puede usar peróxido de hidrógeno o lejía. Sin embargo, tenga en cuenta que si su lechada es de color, la lejía eliminará la coloración y la tiñe de blanco (a veces de manera desigual).

Si no desea utilizar un limpiador químico para lechada de baldosas, mezcle una solución con una parte de vinagre y una parte de agua. Luego, espolvorea bicarbonato de sodio a lo largo de las líneas alrededor de las baldosas. Rocíe el bicarbonato de sodio con la solución de vinagre y déjelo reposar durante un minuto.

Nota: No use limpiadores que sean ácidos o cerosos, ya que pueden dañar la lechada. Ejemplos: cualquier cosa que tenga una base de vinagre o que esté destinada a limpiar madera. Los limpiadores ácidos comen la lechada, provocando la aparición de agujeros y daños. Los limpiadores cerosos dejan una acumulación que se decolora y daña con varios usos.

3. Enjuague y frote el limpiador

Coge los cepillos y las esponjas para fregar y trabaja en la lechada donde se aplicó el limpiador. Los limpiadores deben ayudar a quitar las manchas y la suciedad para que se puedan lavar. Deje que el limpiador repose solo durante el tiempo que requieran las instrucciones. Si el primer intento no funciona completamente, vuelva a aplicar y repita para obtener los resultados deseados.

Después de terminar con el limpiador, trapee el piso para eliminar cualquier residuo y evitar que se empape nuevamente en la lechada.

4. Aplicar el sellador

Evite que la lechada sea tan porosa rociando un sellador de lechada. Productos como estos rellenan las grietas y los agujeros de la lechada sin que se vea peor. Siga las instrucciones cuidadosamente para evitar crear una acumulación que pueda decolorar las baldosas circundantes.

5. Limpieza a vapor

Aunque el uso de un limpiador a vapor normalmente lo realizan profesionales, es fácil hacerlo usted mismo. Alquile una máquina en tiendas como Home Depot y Lowe’s. La limpieza con vapor es segura para el trabajo de baldosas y lechada, pero manténgala alejada de paredes pintadas o zócalos de madera. La limpieza con vapor es una forma libre de químicos para limpiar profundamente los pisos de baldosas.

6. Séquelo

Después de aplicar el limpiador y el sellador, mire a su alrededor para asegurarse de que el piso esté seco. Si es necesario limpiar algunas áreas restantes, cuídelas ahora. Cualquier líquido que se asiente encima de la lechada tiene una probabilidad mucho mayor de ser absorbido.

La línea de fondo

Cuando se trata de aprender a limpiar la lechada, la perseverancia es vital. Puede llevar un tiempo, pero hacerlo bien significa una vida más larga y limpia para su lechada. La prevención también puede ahorrarle tiempo y dinero. Antes de que la lechada alrededor de las baldosas comience a decolorarse, rocíela con un sellador y asegúrese de que no se permita que ninguna mancha descanse en la parte superior durante demasiado tiempo. Tenga cuidado al trapear; primero querrá aspirar para eliminar el polvo y la suciedad y evitar que se empape la lechada. Si esta vez es demasiado tarde, invierta en un limpiador de calidad y prepárese para fregar. Para manchas particularmente malas, use un limpiador a vapor.

Otras preguntas frecuentes

¿Hay una herramienta para limpiar lechada?

Hay herramientas, como fregadoras eléctricas o cepillos para baldosas, que se pueden utilizar como limpiadores de lechada. Algunas personas usan un cepillo de dientes cuando aprenden a limpiar la lechada de las baldosas. Cualquier cepillo de cerdas que le permita entrar en la delgada línea que la lechada hace alrededor de la loseta es útil. No existe una herramienta de uso generalizado destinada explícitamente a limpiar la lechada.

¿Cómo limpian los profesionales la lechada?

Los profesionales saben cómo limpiar la lechada de la misma manera que nosotros. Comienzan aspirando o barriendo el piso para eliminar la suciedad suelta que podría quedar atrapada en los orificios porosos durante la limpieza. Después de esto, aplican su limpiador y limpian después. A menudo, un profesional utiliza un limpiador a vapor como tercer paso. Puede alquilar un limpiador a vapor para un trabajo completo. Finalmente, lo secan todo. Cualquier líquido sobrante puede filtrarse en la lechada, incluso después de aplicar un sellador.

¿Cuándo reemplazo mi lechada?

Reemplazar toda la lechada normalmente no es la mejor opción. En su lugar, retire las capas superiores de lechada con una herramienta de cincel, ya que esa es la capa que está manchada permanentemente. Luego, aplique una nueva capa de lechada sobre la vieja. La lechada original le da al nuevo material algo más para adherirse, manteniéndolo firmemente unido.